Triptófano, Serotonina y Melatonina: Ingredientes para el Bienestar
Cuando nos adentramos en el estudio de la psicobiología no
nos resulta nada difícil llegar a comparar al cerebro humano con una sopa
química en la que acaban mezclándose muy diversos ingredientes que,
previamente, se han debido de hervir a diferentes temperaturas y en recipientes
muy diferenciados.
Pese a ello, no faltan quienes siguen defendiendo la dualidad
cuerpo-mente y separando lo que se supone que siente el corazón de lo que
maquina la mente. Aunque los neurólogos, psiconeurólogos y psiquiatras nos
lleven mostrando desde hace años la existencia de la amígdala y nos hayan
ilustrado con casos reales de personas que han sufrido accidentes en esa área
cerebral y, como consecuencia de ello, nunca más han vuelto a demostrar sus
emociones, siempre hay quien se resiste a dejar de mirar la vida y de analizarla
desde el ángulo del romanticismo y del idealismo. Pero las evidencias de la
ciencia siempre se acaban imponiendo.
Desde hace un tiempo, se está pasando por las diferentes
televisiones la publicidad de un fármaco que, teóricamente, nos puede ayudar a
mejorar el estado de ánimo.
No hay que poner en duda su eficacia, pero tampoco deberíamos
acostumbrarnos a recurrir constantemente a los suplementos alimenticios y a los
fármacos cada vez que nuestro organismo denota un déficit de cualquiera de sus
componentes esenciales.
El
triptófano es uno de los veinte aminoácidos incluidos en nuestro código
genético que nuestro cuerpo sintetiza a partir de las proteínas que ingerimos.
Nos bastaría con llevar una dieta equilibrada para asegurarnos las dosis que
nuestro organismo necesita para seguir funcionando de forma óptima. Lo mismo
ocurre con las diferentes vitaminas y con los minerales como el hierro, el
magnesio, el fósforo o el calcio.
Pero la
realidad nos demuestra que muy frecuentemente acabamos anteponiendo demasiadas
cosas a la correcta alimentación. Alimentarse bien es relativamente fácil, pero
implica disponer de tiempo para ir a comprar los productos más saludables y
para cocinarlos. Y ese tiempo, muchas veces acabamos invirtiéndolo en el
trabajo, en otras tareas que acaparan nuestra atención o incluso en perderlo
jugando con el móvil.
Estamos
tan habituados a utilizar la excusa de la falta de tiempo para justificarlo
casi todo, que ya no somos conscientes del daño que nos podemos llegar a causar
a nosotros mismos. Como ya existen pastillas para paliarlo casi todo, nos
compramos un frasco, nos tomamos una gragea con cada comida y se obra el
milagro de volver a sentirnos fuertes y capaces de seguir lidiando con el
mundo. Pero, en cuanto dejemos de tomar ese suplemento, volveremos a recaer y
la debilidad y la apatía volverán a hacer estragos en nosotros.
Entre los
alimentos ricos en triptófano, encontramos los plátanos, la carne roja, las
almendras, las avellanas, la leche, las pipas de girasol y de calabaza, el
chocolate, la avena, los cereales integrales, el salmón, las legumbres, el
queso, el atún, el huevo o los pistachos.
Las personas expuestas a niveles de estrés elevado deberían
incrementar el consumo de estos alimentos, pues su deficiencia de triptófano
suele ser más acusada. Para el correcto metabolismo de este aminoácido, se
requieren niveles adecuados de vitamina B6 y de magnesio.

Entre los que contienen magnesio tenemos el cacao, la harina
de soja, los cacahuetes, las almendras, las judías blancas, las avellanas, las
legumbres y las hojas verdes de las hortalizas.
El triptófano contribuye a que nuestro organismo elabore sus propias proteínas. Resulta esencial para que la glándula pineal segregue melatonina, hormona cerebral que resulta vital para regular los ciclos diarios de sueño y vigilia.
El triptófano contribuye a que nuestro organismo elabore sus propias proteínas. Resulta esencial para que la glándula pineal segregue melatonina, hormona cerebral que resulta vital para regular los ciclos diarios de sueño y vigilia.
El
triptófano se puede metabolizar en el organismo por 3 vías: Incorporándose a
las proteínas del tejido corporal, convirtiéndose en serotonina y melatonina o
transformándose en indolaminas, dióxido de carbono, adenosín trifosfato o
niacina.
Cuando el
triptófano se convierte en serotonina promueve el sueño y el bienestar,
induciendo sentimientos de seguridad, relajación y confianza, al tiempo que
también nos hace sentir saciados.
Cuando el
organismo acusa una deficiencia de serotonina, pueden aparecen síntomas de
depresión o de ansiedad, alteraciones del sueño, fibromialgia o ansiedad por
ingerir carbohidratos a cualquier hora.

La serotonina controla el estado de ánimo, la digestión, la
sexualidad y el sueño, entre otras funciones. De ahí que resulte tan importante
mantenerla en los niveles adecuados, a través de los alimentos ricos en
triptófano, vitamina B6 y magnesio que ingerimos.
Gracias a los niveles adecuados de triptófano en nuestro
organismo, nuestra glándula pineal consigue segregar melatonina. Se trata de
una substancia natural que está presente en todas las formas de vida y actúa
directamente sobre el sueño. La melatonina actúa de forma directa en la
glándula pineal, conservándola eficiente y preservándola del envejecimiento.
¿Por qué
es tan importante esta minúscula glándula? Porque en ella se halla la clave
para comprender el envejecimiento, al controlar desde el nacimiento hasta la
muerte la variabilidad cotidiana de las hormonas (ritmo circadiano) que regulan
todas las funciones de nuestro organismo.
La melatonina mejora la eficiencia de nuestro sistema
inmunitario, aumentando nuestras defensas ante los virus y enfermedades más
graves, como el cáncer, las enfermedades autoinmunes o las patologías
cardiovasculares.
En
resumen, podemos aventurar que la clave para lograr el bienestar pasa por
equilibrar nuestra dieta, hacer ejercicio diariamente, procurarnos nuestra
dosis de luz natural diaria, mantener a raya el estrés y premiarnos al final de
cada día con las horas de sueño adecuadas.
Si
conseguimos eso, no tendremos que recurrir a ninguna píldora mágica que nos
levante el ánimo o nos calme los nervios. Nuestro cuerpo es más sabio de lo que
parecemos dispuestos a reconocer y, siempre que le proporcionemos las materias
primas que necesita, será capaz de transformarlas en la energía óptima que
nosotros precisamos para seguir adelante de la forma más idónea posible.
Estrella Pisa
Psicóloga
col. 13749
Aparte del consumo de alimentos qe contienen vitamina B6 y magnesio, de vez en cuando consumir un suplemento que contenga Triptofano, no supone un riesgo, ¿o si?
ResponderEliminarLos suplements alimenticios no tienen por qué suport riesgo si se toman de forma puntual, para ayudarnos en periodos complicados en los que estamos bajos de determinada vitamina o complemento mineral. Aunque siempre deberían tomarse por prescripción médica y teniendo en cuenta que la mejor manera de combatir los déficits de vitaminas o minerales es llevar una alimentación equibrada en la que no falten las verduras y las frutas frescas.
EliminarMuchas gracias por leer el post y por comentarlo.
Un saludo.