Cultura de Proximidad
El mundo de la moda siempre ha tenido una forma muy curiosa de marcarle a la gente por dónde debe de ir. Hasta hace unas décadas lo asociábamos a la ropa, pero ahora parece haberse extendido hasta nuestra forma de comer, de hablar o incluso de pensar. Algo tan superficial como el deseo de tener una prenda de vestir o unos zapatos de determinada marca se ha ido colando en el mundo de los perfumes, los coches, los relojes, las joyas y también, cómo no, en cualquier forma en la que se manifieste el arte. Basta que un influencer con millones de seguidores en sus redes promocione un determinado libro o un artista concreto, para que se pongan de moda y todo el mundo empiece a leerlo o a escucharlo, aunque al principio esas letras o esas notas le tengan que entrar con calzador. ¿Nos hemos parado a pensar alguna vez si a esas personas que nos venden las bondades del producto que publicitan les gusta realmente? Un influencer se gana la vida gracias a esas marcas que promociona en sus re...


